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Mesa más parece un presidiario
de las circunstancias que un presidente.
Sin contar con un partido, base social, mayoría parlamentaria
o deseo de apoyarse en la fuerza pública, él se ha
mantenido 19 meses en el poder haciendo de mediador entre distintas
presiones.
Mas, ahora su caja de trucos se viene agotando. Difícilmente
acabará su mandato en el 2007. Los extremos vienen creciendo.
Los sectores que quieren atraer inversiones extranjeras para el
gas animan un bloque pro-autonomía regional de Santa Cruz,
Tarija, Beni y Pando. Las marchas que piden la nacionalización
de las petroleras crecen en el altiplano.
En ambos bandos hay quienes tocan cuarteles ya sea para poder llevar
a la presidencia al centro-derechista presidente del congreso (Vaca)
o a un ‘Chávez’ local. Otras posibilidades son
elecciones adelantadas o que el descontento produzca otro levantamiento
popular espontáneo tan típico en Bolivia.
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Carlos Mesa, actual Presidente de Bolivia |