Miami, semana del 17 al 25 de Julio 2005
Latinoamerica
¿Perú: culto al odio y a la envidia?
por : Azi Wolfenson

“¿Cuándo se jodió el Perú, Zavalita?". Pues, la verdad es que el Perú se sigue jodiendo todos los días. Qué pena que me da ver cómo en nuestro querido país día a día hay personas que hacen todo lo posible para engendrar más odio y envidia entre peruanos. País de contrastes, donde al lado de grandes hombres conviven traidores, delatores, individuos que venden a su patria, y junto a personas que brindan su más sincera amistad se puede encontrar a otros que solo saben sembrar el odio, la envidia y la traición.

A comienzos de 1981, cuando alistaba mi partida definitiva del Perú, un grupo de amigos me propuso sacar un periódico. Preparé una prefactibilidad y un estudio económico-financiero, y con esto interesamos a un grupo de posibles inversionistas. Al final, en una reunión en casa de Alberto Loret de Mola (q.e.p.d.), los interesados decidieron que invertían si yo asumía la gerencia general. Tomé entonces la decisión de postergar mi viaje y asumir la gerencia general para que el proyecto se hiciera realidad. Me quedaría hasta que saliera el primer ejemplar del nuevo periódico, lo que ocurrió el 16 de noviembre de 1981. Así nació "La República".

La relación que mantuvimos entre los accionistas fue siempre cordial. Las acciones poco a poco se fueron transfiriendo a pocas manos y finalmente quedaron en su mayoría en poder de Don Gustavo Mohme, padre (q.e.p.d.), con quien permanentemente mantuvimos el respeto personal y la consideración mutua. Terceras personas trataron de afectar esta relación. Por ello consideré mi deber rendirle un homenaje público en la última reunión que la SIP celebró en el Perú.L

Lamentablemente, quienes están hoy al frente de "La República" se han colocado no solo en la competencia de los otros diarios que fundamos a iniciativa de mis hijos, sino que fomentan el odio y el resentimiento en forma permanente.


Don Gustavo Mohme

No sé cuál es su motivación. Ignoro si su motivación es la envidia o se trata de un antisemitismo encubierto, o de alguna otra razón. Y pensar que sin mi participación "La República" no existiría. "Cría cuervos y te sacarán los ojos". Lo cierto es que es en cierta forma el reflejo de lo que viene ocurriendo en el Perú día a día: la siembra permanente del odio y de la envidia. En mis casi 24 años que vivo fuera del Perú me repiten en el exterior que no hay nadie que se alegre más de las desgracias de un peruano que otro peruano. Y que en el Perú, el mayor pecado es el éxito. Qué triste y lamentable es escuchar esto.

Los que destruyen
Me hacen recordar que la historia del Perú, a partir de la Conquista, está llena de luchas fratricidas entre hermanos (Huáscar y Atahualpa), de traidores como Felipillo, de peruanos que lucharon en contra de San Martín y Bolívar, que la sociedad peruana no permitió el ingreso a Lima de las tropas de San Martín porque estaba compuesta de gente humilde, que hubo familias que estuvieron de parte del invasor durante la guerra con Chile, etc., etc.

El presidente Toledo se queja de que la prensa no se ocupa de sus logros y parece no darse cuenta de que el enemigo lo tiene en casa. Voy a citar un ejemplo. Como personalmente soy uno de los propulsores permanentes del desarrollo energético del país, consideré como uno de los mayores éxitos del gobierno de Alejandro Toledo haber logrado que el gas de Bolivia sea exportado por puerto peruano. Pero durante sus gestiones en momentos en que se anunciaba la firma de acuerdos con su similar de Bolivia, su actual ministro de Economía volvía de Chile y anunciaba acuerdos de exportar gas peruano a dicho país.

Y hace poco cuando Bolivia reiteraba nuevamente su disposición de exportar su gas por puerto peruano, nuevamente el mismo ministro anuncia un acuerdo con Mercosur para exportar gas a Chile. Ahora Bolivia anuncia que está reconsiderando su acuerdo original. Me pregunto entonces, "¿quiénes son los que tratan de destruir lo que pretende construir el presidente Toledo? ¿Qué motivos los animan?". Sabemos que existen consorcios muy interesados en hacer las obras por puerto chileno. "¿Son más importantes los intereses de dichas empresas que los del Perú?". Juzgue Ud. mismo, Sr. Presidente y estimado lector.

Memoria flaca
Y escribo estas líneas sorprendido por la reacción de una serie de congresistas frente a una ley que primero promulgan por unanimidad y luego derogan a los pocos días. Y surgen entonces voces llenas de odio y resentimiento para decir que ésta tiene nombre propio y pretenden asumir funciones de jueces que no les corresponde. Si todos los miembros de la Primera Sala Transitoria de la Corte Suprema de Justicia votaron a favor de una decisión que tomaron por unanimidad, debemos entender que la misma se ajusta a ley. Es lamentable que el odio entre peruanos y el afán de figuración sea el motivo que los anime a ellos y algunos medios de comunicación que desorientan a sus lectores.

No entiendo el odio de "La República" en especial hacia mi hijo Moisés. Llega a tildar a la editora de los periódicos "El Chino", "Todo Sport", "El Men" e incluso añade a "La Razón" como la empresa rey de los diarios chicha. Qué flaca es la memoria. No creo que sea ignorancia.

Para refrescarle la misma les informo que el primer periódico chicha que se fundó en el Perú fue "El Popular" y a mucha honra, y pertenece al grupo de "La República". Así que déjense de tergiversar la historia. "¿Será que no se le perdona a Moisés que, a poco de graduado y trabajando en ‘La República’, de simple empleado se convirtiera en fundador de un periódico, el primer diario deportivo del Perú: ‘Todo Sport’, mientras que el director de ‘La República’ no era fundador de ninguno? ¿Será por eso que fundó al poco tiempo ‘El Líbero’?".

Pensamiento de estadistas
Juristas destacados, como el Dr. Javier Valle-Riestra, el Dr. Vicente Ugarte del Pino y la mayoría de especialistas en el tema (si no todos), han señalado la justicia de una ley que considere el tiempo de detención domiciliaria como privación de la libertad, equivalente a la de estar en una cárcel. En el Perú quienes han estado o están con detención domiciliaria no pueden salir de sus casas por ningún motivo. No pueden trabajar, no pueden siquiera ir al médico y si se trata de una emergencia, necesitan permiso del juez. De manera que decir que no es equivalente una situación con otra es demostrar una total ignorancia y mala intención.

Felizmente todavía existen algunos políticos ecuánimes y que mantienen una línea de pensamiento de estadistas. Y no se trata de hacerles campaña política para las próximas elecciones. Pero no puedo más que expresar mi complacencia de leer las declaraciones de Alan García, Lourdes Flores, Antero Flores-Aráoz, Luis Castañeda Lossio, Alberto Andrade y de otros políticos que han señalado su respeto al Poder Judicial y a las instituciones del país.

Es lamentable también que quienes desconocen o se hacen los que desconocen el caso de mis hijos Moisés y Alex se rasguen las vestiduras y los condenen cuando su caso está en apelación ante la más alta Corte del país, la Corte Suprema. Por supuesto que tratan de influir ante dichos jueces. Sin embargo, estoy seguro que los altos magistrados que conforman dicha Corte toman muy en cuenta el respeto a los derechos humanos y a la libertad de prensa, así como la total falta de pruebas en contra de mis hijos, acusados y condenados en una sala digitada por un delito que no existe en la legislación peruana, como es el de peculado y complicidad en peculado a ciudadanos que no pertenecieron a la administración pública.

Historia fresca
Hagamos un poco de historia. Nunca antes en la historia del Perú se había recurrido a una judicialización tan abusiva y vengativa sobre la orientación y el contenido de medios de comunicación de corte popular que apoyaron las exitosas reformas económicas y la lucha antiterrorista del gobierno de Alberto Fujimori (1990-2000).

Para procesar a mis hijos, el actual gobierno recurrió previamente a una "innovación" del derecho penal, inventando la figura de peculado y complicidad en peculado para aplicarla a ciudadanos que no pertenecieron a la administración pública.

Sobre esa base jurídica, sin precedentes en el mundo, y que en este momento está siendo rebatida en diversos casos, se buscó encajar una relación "delictiva" de Moisés y Alex Wolfenson con el entonces jefe de facto de los servicios secretos, Vladimiro Montesinos, acusándolos de haber recibido dinero del Servicio de Inteligencia Nacional (SIN) para allanar la reelección de Alberto Fujimori en las elecciones del año 2000 y atacar a sus enemigos políticos.

La historia de este caso tiene, sin embargo, otros antecedentes. Nos referimos a las presiones del gobierno, de un emisario suyo, para que el principal diario de oposición ligado a Moisés Wolfenson -"LA RAZÓN"- bajara su tono crítico y se allanara a los requerimientos de Palacio de Gobierno a cambio de favores judiciales para los empresarios procesados por los presuntos delitos de complicidad en peculado.

Todo ello está en un audio hecho público por una radioemisora limeña el 21 de junio del 2002. Ante la resistencia a modificar la línea opositora de LA RAZÓN por parte de Moisés Wolfenson, su interlocutor saca argumentos ilícitos de amenazas carcelarias: "Si sigues (así), te van a meter adentro también... el juez no va a tener ningún tipo de atenuantes (...). Ocho años cuando atacas, cuatro años se quedan adentro. Nada más te digo. O sea, ¡si te quieren clavar, te la van a clavar!".

Y continúa: "Te van a joder por más que hasta ahora la fiscal, la juez o el contador público no te han chapado nada" (...). "Lo único que te digo es que no puedes luchar contra un poder".

Sin prueba alguna
En efecto, hasta ese entonces, abril, mayo y junio del 2002, la justicia anticorrupción no había encontrado ninguna prueba delictiva o de relación de mis hijos con el SIN que manejaba Montesinos. Es más, no hay vídeo, audio, recibo o factura alguna que acredite el delito como sí sucedió en otros casos.

Es por eso que los oficiales del Ejército ligados a Montesinos, Mario Ruiz Agüero y Wilbert Ramos Viera, testigos en la causa, declararon ante una comisión parlamentaria y el Ministerio Público que no les constaba pago alguno del SIN a los hermanos Wolfenson, ni a la empresa que regentaban, Todo Sport S.A., que publicaba el diario "El Chino", proclive a Fujimori.

Mas todo empezaría a cambiar desde el acogimiento a la figura jurídica de la "colaboración eficaz" de los capitanes Ruiz Agüero y Ramos Viera y de las promesas de "ayuda" que les hicieron algunas autoridades.

Ante este giro del proceso es que la policía anticorrupción procedió a un minucioso estudio contable de Editora Sport, llegando a la conclusión que no existían evidencias de ingresos ilegales o injustificados.

Pero el nuevo curso de las investigaciones ya estaba trazado: el 23 de mayo del 2002 la Sala Superior de Apelaciones ordenó arresto domiciliario a Moisés y Alex, a raíz de un pedido de carcelería del fiscal y del procurador adjunto Ronald Gamarra, un funcionario que en su pasado había sido parte del aparato legal del Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA), el mismo que mantuvo al mundo en vilo cuando capturó la Embajada de Japón en Lima.

Ese mismo día este funcionario del Estado se presentaba en un canal de televisión de señal abierta y afirmaba que estaba "totalmente comprobada" la responsabilidad penal de Moisés Wolfenson, violando la reserva del proceso y el principio de igualdad de armas, toda vez que los inculpados no podían defenderse ante el avasallamiento televisivo de los procuradores, del fiscal, del juez y de la dictadura mediática pro-oficialista.

Indicios sólidos
Conforme pasaron los meses, aquel curso sería descarado a partir de la tercera diligencia del juicio oral, en el año 2004, cuando los testigos una vez más variaron de versión en el sentido que ellos entregaban sobres con dinero del SIN como pago por los titulares contra los opositores de Fujimori, aunque no pudieron probar que al interior de aquellos sobres iba dinero o titulares supuestamente dictados para su difusión en el diario "El Chino".

Moisés Wolfenson y LA RAZÓN denunciaron la "compra de testigos" por parte del Gobierno ante indicios sólidos de que el Ejecutivo manipulaba el "sistema anticorrupción", a través del Ministerio de Justicia manejado por Fernando Olivera, aliado político del presidente Toledo, y los procuradores ad hoc.

La sala anticorrupción presidida por Villa Bonilla, a cargo del caso Wolfenson, por su parte había llegado a conclusiones temerarias. Como que la empresa "Todo Sport" fundó ex profesamente el diario "El Chino" para apoyar la candidatura reeleccionista del entonces presidente Alberto Fujimori.

Pero la verdad, y así se demostró en el proceso, es que los hermanos Wolfenson probaron que "El Chino" nació en 1995, es decir, mucho antes de la campaña reeleccionista de 1999-2000.

Sin más pruebas que dos testigos del Ejército que variaron su versión, al igual que Matilde Pinchi Pinchi, ex asistente y amante de Montesinos, sin tomar en cuenta el estudio contable impecable de la policía anticorrupción, ni tampoco las protestas de los líderes de todos los partidos de oposición (APRA, Unidad Nacional y Partido Popular Cristiano e independientes), los magistrados de la Sala Penal Especial "A" de la Corte Superior de Lima, presidida por Inés Villa Bonilla, el 26 de enero del 2005 han encarcelado por cinco años a mis hijos, en lo que es el primer acto punitivo contra empresarios en la historia de la libertad de prensa en el Perú.

Presión mediática
Ante este hecho de mera venganza política, la defensa de los hermanos Wolfenson ha planteado un recurso de nulidad que está en curso en la Corte Suprema de la República.

Merced a la ley recientemente aprobada por el Congreso es que mis hijos han obtenido libertad "condicional" y están a la espera de la decisión sobre su apelación ante la Corte Suprema.

Estoy convencido que la Corte Suprema, al no existir ninguna prueba de culpabilidad de mis hijos y de que tampoco existe ningún desbalance económico en sus cuentas personales ni en las de la empresa, determinará su inocencia y libertad. Sin embargo, y demostrando que no se trata sino de una persecución política, el ministro de Justicia, Eduardo Salhuana, y el procurador Antonio Maldonado, así como una serie de medios de comunicación allegados al gobierno, hacen escándalo tratando de influir sobre los miembros de la Corte Suprema. Esto no es más que un atropello a los derechos humanos y a la libertad de expresión.

Por todo lo anterior, he considerado mi deber como padre y como peruano hacer público el tema y denunciar estas campañas de presiones de quienes se alimentan del odio, la envidia y la traición para alcanzar su íntima satisfacción personal, de ver cómo nuestro país se convierte en una verdadera guerra civil entre peruanos. Y luego de 24 años de haber dejado el país, con suma tristeza, solo puedo repetir y evocar lo que dice el vals de mi querido Perú, "qué pena me da mirarte cuando te miro".

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