Miami, semana del 4 al 11 de Setiembre al 2005
Latinoamerica

En el Dolor
por Carlos Aspa (Diario Expreso del Perú)

Sentimos en el alma el desastre que afecta a Estados Unidos. Nos duele comprobar la pequeñez del ser humano
frente a la furia de la naturaleza. Nos llama a la reflexión ver cuánto se asemejan los países en el desorden, en la impotencia, en los reclamos y, también, en sus individuales muestras de nobleza y
solidaridad.
Estados Unidos es una nación que, a lo largo de su historia, ha lidiado con las fuerzas de la tierra, el aire, el agua y el fuego a fin de dominarlas.


Sus investigadores se han adentrado en las insondables profundidades del mar. Sus científicos han explorado
las mil y un maneras para extinguir monumentales incendios forestales. Sus astronautas han liderado el esfuerzo por conquistar el espacio. Sus metereólogos viven obsesionados por predecir al minuto cuándo va a llover, cuándo se va a sentir un viento, cuándo las nubes darán paso a la luminosidad solar.

Estados Unidos ha marchado adelante cada vez que se trata de ayudar a países que intentan levantarse de
entre las cenizas. Su Plan Marshall hizo posible la resurrección de Europa de posguerra. Su General MacArthur edificó el milagro japonés. Cuando en el Perú se produjo el terrible terremoto seguido de aluvión del Callejón de Huaylas, fue Estados Unidos el que más ayudó a nuestros damnificados. Hoy Estados Unidos es el centro de la atención mundial. La peor catástrofe de su historia azota Nueva Orleáns y estados aledaños. La profundidad de los abismos sociales ha salido a la superficie. Y mientras algunos fanáticos se regocijan y algunos politicastros
festejan, el mundo se conduele. Nosotros nos condolemos. Al Presidente Bush le toca hacer frente por segunda
vez una crisis mayúscula. Saldrá adelante, qué duda cabe, porque el estadounidense, a pesar de equívocas
apariencias, es un pueblo guerrero, de voluntad indomable, mostrada en el fragor de la guerra y en la generosidad de la victoria una y otra vez.

No es casualidad que Estados Unidos sea, y lo seguirá siendo, la ciudad luminosa en la cima de la montaña
que las democracias del mundo miran siempre en busca de inspiración.